Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

miércoles, 22 de agosto de 2012

La única puta indigna


Yo soy abogado
taxi-boy muy caro
en primera instancia
no vendo mi pija
concha culo o tetas
vendo mi boca
por un buen honorario.

Yo, de la fábrica
soy puta obrera
no vendo mi pija
culo concha o tetas
vendo mi torso
y mis piernas

yo, médico
la puta sana
vendo mis manos y ojos
estudié cortar fuerzas
y multiplicarlas.

yo, profesor o maestra
soy una puta guardiana
como rejas a la infancia
mis cuerdas vocales.
Y cobro por eso.

Yo, policía, militar, guardiacárcel
soy una puta muy dura;
yo, por el contrario
que soy artista
soy una puta sensible
vendo mis cinco sentidos
alma vida cuerpo lo que sea
por un par de monedas,
la posteridad
o alguito de fama.

¿Que cosa rara, no?
de todas las putas
la única indigna
reprochable
inmoral
es la puta que vende
su cuerpo...  en la cama.

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