Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

viernes, 14 de julio de 2017

Una señal en el aire del pecho

Sentí amainar un cuerpo
alrededor de un corazón enajenado.

Descubrí el sabor del fuego
tras secar la boca insaciable de la ciénaga.

También vi morir atragantados
a quienes mordieron el desgarro.

viernes, 9 de junio de 2017

Romanza de la Niña Rota

Que no hay verde
amor, que no
aunque las ramas estiren sus cogollos
como unas armas en plegaria.

Que no hay rojo
que no, amor
ése frenesí con que se pintan
los labios y las uñas las muchachas.

Que el conglomerado
de violetas y de azules
-amor, que no-
recorre los cauces soñolientos
dónde antes gozaban las cascadas
y cae dentro del seco arco de palabras.

Que ni ante el deslumbrante empujón del mediodía
brillan las entintadas plumas de las flechas
que no, amor, que no:
que no brillan
que no vuelan
que no hay risa.

Que postergar ese acto hasta la tarde
amor, hasta la noche
es simplemente la barbarie.

miércoles, 7 de junio de 2017

cálida casita desvencijada



Estoy en la vereda, el perro gime
y me lame las manos a través de la reja.
En la cálida casita desvencijada
la carne al horno con papas
dorándose en el horno
me recibe desde la entrada.
Peleamos con cariño antiguo.
Frost de entrada, mas risas, un cuarteto
de Beethoven -una fuga- hace el postre.
Hemos comido.
En la cálida casita desvencijada
evado el invierno.

lunes, 29 de mayo de 2017

Después

En la ciudad que no caminaremos
en los rascacielos
(vos eras el centro, mi centro, dijiste: mi centro)
tampoco estarán nuestros cuerpos.

Lo que nos acongoja es el conocimiento
de haber sido tan perfectamente bellos
en aquella mirada,
hoy fantasmática.

martes, 31 de enero de 2017

Opacidad y transparencia.

Agua, pedí; trajiste la jarra
semillena y otro vaso
transparente.
Sobre la mesita de la abuela,
la charla crecía
con la intensidad del afecto.
Lezama, Mairal, la avenida
poblada de autos como siempre
cada mate de poleo y burro
el intercambio
esa alegría renovada
por que el encuentro
en la mugre de un portico
estimula la búsqueda
de lo que revela lo opaco.

Me diste el Cernuda azul
quedó flotando un libro rojo
me traje el cactus que me regalaste alguna vez.

Regué mis plantas antes de partir.


sábado, 21 de enero de 2017

Mundo Nuevo



Es de noche, hay pocos autos.
Grisín sale.
Al rato, golpea la reja con las patas.
Su alegría al verme es infinita
sacude cola y espalda
salta hacia adentro y me lame
en cuanto abro la puerta.
Voy aprendiendo.
Dejo que el animal elija.

sábado, 7 de enero de 2017

Carabás

 In memorian

Mi hocico surcado por las cicatrices del Alfa 
-a quien duplico en peso y en potencia- 
da cuenta de su dominio. 
Me desgarra la cara aún, ahora,
cuando su mera existencia basta 
para que baje la mirada. 

Nací entre cinco y estoy solo 
- mis hermanos 
apretados por el vértigo 
de cruzar la ruta antes de tiempo 
regaron las entrañas por el piso-. 
Yo, al amparo de las rejas,
duermo entre las hojas de verano 
como lo que resta el Alfa.


No ladro, ni muerdo 
aprendí el bordeo del camino
alejado del amor desconozco las caricias
sobreviví por cobarde.

viernes, 6 de enero de 2017

jueves, 22 de diciembre de 2016

Red

Las palabras yacen 
y sobre llamas, mueren 
o ascienden como chispas 
ajenas a la carne. 

Cuando marcan la tierra, crean
una señal solo legible 
habitando la distancia. 

Al preservar los trazos en lo éxtimo, 
se trasciende
el péndulo de palabras y cenizas.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Stud

Qué maravilla la crianza
de amores en sus distintos boxes.
Cuanto cuidado, a cada uno
su avena, su alfalfa, su agua fresca
elegir un favorito para apostarse
8 a 1, todos los tickets
perderse en el juego
ganar la competencia,
por que ya se conoce
que la yegua es rápida pero no resiste
que el tobiano soporta justo
los empujes del juego criollo,
que el alazán tiene el carácter
para la carrera de largo alcance;
y luego, cuando llega
la hora de que pase el siguiente
como a un galgo avejentado
atar el amor a un árbol lejanísimo
que muera
de la manera más inhumana posible.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Lluvia Cerrada



La naturaleza irrumpió
en nuestra construcción del tiempo:
la posibilidad única
de movimiento del minuto
era la caída de las piedras.
Se derretirán
como palabras inútiles
en el patio de la cadena animal
- pero durante, levantar la ropa,
guarecer el auto-
la tormenta arrasa como si supiera
que abre fuego con su agua,
que cierra aquello en lo que su voracidad no cabe.
Como si caritativamente
donara lo que le sobra,
con la intensidad desbordante quema las naves
golpea lo construido y lo espontáneo
lega un barro verde,
una ceniza suculenta.
Los paraguas fueron desplegados
fuera de la perspectiva del techo. Todo 
queda en su lugar.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Quemadura Nocturna

Cada cual a su timbre o espanto
al unísono, ladran, cada cual
los perros del barrio, cada cual.


 

El aullido es el desgarro
ésa explosión 

sin razón 
aparente.
Aúllan poco

los perros 
del barrio.
El Grisín, 

ajeno
en el rincón 
de su mundo
nuevo rasca 
su vacío
se muerde 

la espalda 
hasta que mana
sangre 

abundante 
de la memoria
en la piel

le quema 
el aullido 
silente

debo abrazarlo para que se detenga.