MUDO MI SONORIDAD
-
Porque necesito escribir la novela, y para eso me hace falta el ruido del
silencio, me mudo por un tiempo a mi *Casa Ajena*. El que quiere visitarme,
q...
Hace 5 horas
ella es parte del tiempo / otras veces es otra / y muchas veces, es yo.
pero
si ella dice que escribe / y que coagula sus letras
pasen
digo yo, ella y la otra / decidimos nosotras
que la puerta está abierta.
para experimentar
estos pedazos y procesos,
propios y ajenos.
no busquen verdad
todo es intento
.
.
.
.
.
.
.
Nací en Neuquén, oasis del desierto,
inmenso reino del potente viento,
millonario de arenas y de piedras,
Arauco triste de su gente nueva:
tengo el alma aborigen y labriega.
Nací en Neuquén , nostálgico de indio
para quien fue”el audaz y el atrevido”;
el extranjero lo pobló de arados,
de frutales, de viñas y de alamos,
pero él siguió soñando con la tribus.
Nací en Neuquén, y por las noches hondas,
cuando todo se acalla, mi alma loca
trepa las bardas, atraviesa el rio,
y tras la Cruz del Sur halla el camino
que conduce al secreto primitivo.
Y cuando lejos parta no habrá olvido
para mi valle, mi arenal , mis ríos,
ni el salvaje furor del viento terco:
nací en Neuquén, sonrisa del desierto,
y en él quiero dormir el largo sueño.
Córdoba, 2 de diciembre 2011.-
Al escandir el vino
los merlot contaron alejandrinos contra el vaso
el Malbec dibujó octosílabos en la mesa
y un Chardonnay marcó su valía en verso libre.
En ese momento impusimos la cesura
pretendimos impedir el previsible punto aparte.
Mientras esperábamos la brasa
llegó el Cabernet como balada
encabalgada entre las copas.
Así fue como cuchillo y tenedor en mano
completamos el poema del asado
mientras alguien renovaba la bodega
la del arte, la palabra y la poesía
¡está claro!
Vicente Huidobro.
http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/cuentos_tragedia.htm
Comer nuestras alas
nos infla
y nos hace vomitar
pequeños antropófagos.
escrito luego de ver "Muto", de Blu (www.blublu.org)
Como un espejo de alguna antigua vida, sorda/sucia canción roja en estas trizas escarlatas/sos vos reflejo de la miserable cobardía reflejada/tu acero no se raya cuando quiebro tus manchas aceradas/imagen del recorte en la palestra imaginada/liviandad de tetas que no saben de mamar pesadas/memoria de labios encendidos, de mordidas desdentadas/ en las noches de helada resentida/si la cebada cabalgaba su hermosura/ y gané sin querer una batalla/es la derrota de mi historia la que grita/¡maldita música, maldito espejo, maldito viceversa!/ reconozco tu presencia/ pero no te espero.
Oliverio Girondo
He roto el equilibrio y he traspuesto las tablas. Gritan de horror/con la muerte en la sangre. Tengo rabia, se ha desbordado/el río, es un quejido azul entre mis patas, en mis cuernos/que buscan mariposas, caléndulas, damascos/silbo de cardenales,/la muchacha herida en el membrillo./Suena un disparo que me da en el pecho./Arremeto de nuevo por las gradas atestadas de niños, de mujeres pintadas,/de hombre con sombrero, siento que penetro como el sol sus entrañas,/flameando el morro que cuelga de mis ojos./El jinete me sueña entre sus manos ciegas/y el caballo que monta se desnuda./Ya ni el viento resiste mi embestida. Estoy volando, en la flor/de la acacia, en el ángel que toca las campanas, en el misal/y en la mantilla de la Virgen que me mira callada./Suenan varios disparos./Es extraño. Hay ruidos en la arena. Ya no juegan. Está inmovil/ la plaza. Hay lágrimas rodando alucinadas./Estoy desconcertado, a las reglas del juego las violé con mi salto./En las gradas me duermo como un niño cansado.
Julio Cortázar