Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

sábado, 7 de enero de 2017

Carabás

 In memorian

Mi hocico surcado por las cicatrices del Alfa 
-a quien duplico en peso y en potencia- 
da cuenta de su dominio. 
Me desgarra la cara aún, ahora,
cuando su mera existencia basta 
para que baje la mirada. 

Nací entre cinco y estoy solo 
- mis hermanos 
apretados por el vértigo 
de cruzar la ruta antes de tiempo 
regaron las entrañas por el piso-. 
Yo, al amparo de las rejas,
duermo entre las hojas de verano 
como lo que resta el Alfa.


No ladro, ni muerdo 
aprendí el bordeo del camino
alejado del amor desconozco las caricias
sobreviví por cobarde.

viernes, 6 de enero de 2017

jueves, 22 de diciembre de 2016

Red

Las palabras yacen 
y sobre llamas, mueren 
o ascienden como chispas 
ajenas a la carne. 

Cuando marcan la tierra, crean
una señal solo legible 
habitando la distancia. 

Al preservar los trazos en lo éxtimo, 
se trasciende
el péndulo de palabras y cenizas.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Stud

Qué maravilla la crianza
de amores en sus distintos boxes.
Cuanto cuidado, a cada uno
su avena, su alfalfa, su agua fresca
elegir un favorito para apostarse
8 a 1, todos los tickets
perderse en el juego
ganar la competencia,
por que ya se conoce
que la yegua es rápida pero no resiste
que el tobiano soporta justo
los empujes del juego criollo,
que el alazán tiene el carácter
para la carrera de largo alcance;
y luego, cuando llega
la hora de que pase el siguiente
como a un galgo avejentado
atar el amor a un árbol lejanísimo
que muera
de la manera más inhumana posible.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Lluvia Cerrada



La naturaleza irrumpió
en nuestra construcción del tiempo:
la posibilidad única
de movimiento del minuto
era la caída de las piedras.
Se derretirán
como palabras inútiles
en el patio de la cadena animal
- pero durante, levantar la ropa,
guarecer el auto-
la tormenta arrasa como si supiera
que abre fuego con su agua,
que cierra aquello en lo que su voracidad no cabe.
Como si caritativamente
donara lo que le sobra,
con la intensidad desbordante quema las naves
golpea lo construido y lo espontáneo
lega un barro verde,
una ceniza suculenta.
Los paraguas fueron desplegados
fuera de la perspectiva del techo. Todo 
queda en su lugar.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Quemadura

Cada cual a su timbre o espanto
al unísono, ladran
los perros del barrio,

por la noche.
El aullido es el desgarro
ésa explosión sin razón aparente.
Aúllan poco los perros del barrio.
El Grisín, ajeno en el rincón 

de su mundo nuevo
rasca su vacío
se muerde la espalda hasta que mana
sangre abundante de la memoria
en la piel le quema el aullido silente
y debo abrazarlo para que se detenga.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Descubrirse

De la omnipotencia
corazón, de la soberbia:
cubríme las múltiples facetas 

de mi espalda.
Pero no me libres
jamás
de la infundada
extravagante

la fe
en vos,
en mí,
en las posibilidades

de todxs lxs nosotrxs.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Implícita

Nos hemos mirado.
Habitó la liviandad
y la dulzura
de un tiempo perimido.
Pequeños gestos
mantienen el nervio
que cierra
aquel brillante,
doliente
desaforado encuentro.
Brindo. Sé
que de haber futuro
nada de lo existente hoy
tendrá esta forma en él.
Me alegran los otros colores
que vendrán a imprimirse en mi piel
revivir la nariz para oler el viento,
la tierra leona.
Me sonríe entera
la potencia
de volver a presentar el cuerpo.

domingo, 23 de octubre de 2016

Finitud


  Al amigo ad-infinitum.

Una potencia rompe la pared.
Explotan las vísceras tras

la claridad del pasado.
La máquina cuerpo  
descubre la fuga;
qué desazón, el límite
ésa certeza   
cuya existencia  
preferíase desconocer.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Renacer

De la cintura me lleva
corriendo
la quemadura de tu mano 

de la noche de ayer
pero el humo que emito no alcanza
para que me encuentres
en el
mediodia de este infierno.

Me atropellan
seres ululantes y

aunque logran confundirme
reconozco mi forma
en esta nueva sed.

domingo, 9 de octubre de 2016

Bailar sola

 al amigo cuya pena no lo deja bailar
no conocía a nadie
bailar es un don
de la libertad que me supe conseguir
pague su precio
gota a gota
pero valió la angustia
de cada movimiento en la urbe
alcanzar este disfrute
del cuerpo sin temor
entregado al son.

Resurrección

Hay momentos en los que nadie detiene una muerte
pero la trascendencia puede ser mucho mas que un dolor

animal
dejando su huella sobre la carne magra de la letra
la confianza
ese lugar en donde barrer las canciones devueltas.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

martes, 20 de septiembre de 2016

Living

Los clavos
que mi padre fijaba
a la pared principal del living
dibujaron una ciudad
para sostener los recuerdos
que adquiría en cada viaje.
En esas avenidas, diagonales
habitaron sus afectos.

Cuando pudo cubrir el duelo
por la muerte de su esposo
mi madre hizo pintar la casa.

Luego delegó en mi
la tarea de traer de nuevo
la pared de mi padre.
Yo no supe qué hacer, cómo
traer su recuerdo, ligado
a cual clavito, si todavía
desconozco como sintió él
el amor escrito en la pared.
¿cómo iba yo a ordenar
una memoria tan íntima
tan ajena?
La única respuesta a mis preguntas
fue el silencio: entre lágrimas
acomodé a mi gusto
el último desencuentro con mi padre.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Descalza, desnuda

Hundo las manos en el ajetreo del agua
no me acompaña el perrito que bebía 
agua jabonosa al menor descuido
ni el otro, que desde la esquina de la sombra
cuidaba mis manos con sus ojos.
Acude en cambio, descalza, desnuda
una avispa que no se espanta
con el humo del palo santo.
Roza las blusas delicadas
no enjuaga, no tiende a secar.
Ambas volvemos a la notebook.
La gata abraza la pantalla.
Cuando acaricio su cabeza peluda
algo del orden de lo que se equilibra
libera su peso y percibo
como la tristeza camina unos pasos 
descalza aún, 
pero un poco más vestida.

domingo, 4 de septiembre de 2016

viernes, 2 de septiembre de 2016

Impreso en el pecho

Atravieso este final y lo sentido 
espera la brisa que serene
la explosión en mi mirada.
Aunque desconozco ahora 
cómo es dado musitar tu nombre
suena su atisbo en mi garganta
aún ausente el fuerte de tu hombro, 
ausente aún tu mano izquierda,
la de conjurar mis lágrimas.

Llamas

Ay, ¡raíces!
aún secas
asesinan al fuego.

viernes, 26 de agosto de 2016

Ocaso

Después de las partidas
donde fuimos derrotados
amanecen las aristas.
Ojalá anocheciera 
de un solo tajo
todo el sol que fuimos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Y la arena.

Abandonada por la impavidez
del agua plena
de aire puro
cierta madera es vértigo
y por un instante
narra
la ascensión
como una catarata 
de luz.
Consumida su materia
perdura su calor,
ese abrigo 
de otros cuerpos.

martes, 23 de agosto de 2016

lunes, 15 de agosto de 2016

Crepitar

Hábito de los días de lluvia
atrás, un fuego según el ángel
y adentro, los murmullos 
de los parásitos impuestos:
sé cuadro, sé adorno, sé bronce
pero sé algo. Quizás,
en este laberinto mutable
de cicatrices en heridas,
sólo desee crepitar
como una palabra engarzada
en lo exacto de un poema.

domingo, 14 de agosto de 2016

Soltar.

Tiré los papelitos
que iba escribiendo
durante el viaje mismo.
No volaban.
Caían a seco
algunas de las piedras
mediante las que lapidamos
al "nosotros".

sábado, 13 de agosto de 2016

No toda ausencia significa vacío

Acomodar maderas
el tamaño del leño, su densidad
el flujo del aire
el paso del fuego
el contagio del fuego
el control del fuego
la asfixia del fuego.

miércoles, 10 de agosto de 2016

No soporto la búsqueda de otro aquí...

¿Dónde es aquí?
Valeria Flores

No soporto la búsqueda de  otro aquí
soy una con la tierra que piso
me sacudo al son del terremoto.
Mujer de tierra firme
admiro a las marineras
aquellas personas que saben acompasar sus pasos
al balanceo de la mar embravecida.
Ellas intuyen cuándo anudarse al mástil
y aclaran la mirada para desatarse
cuando el naufragio
amenaza con convertirlas en estatuas.
Yo, campesina urbana
rastrillo la ciudad, bamboleándome
con la desesperación de una inquilina
que no pisa ni su propio cuerpo.