Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

miércoles, 8 de junio de 2016

Regalo.

Dedicás los días
a construir las puertas
las cerraduras y las llaves
que abrirán un futuro
relegás
en el presente de aquel ahora pasado
despanzurrar el papel del presente.
Lo irónico del inconsciente
es el hoy de aquel entonces futuro
cuando olvidás dónde guardaste
la única llave que abría
aquella cerradura construída
con tanto esfuerzo.

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