Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

miércoles, 13 de mayo de 2015

La sangre, la letra


La culpa es de la muerta
por llevar la falda corta
y las piernas tan abiertas
murmuran

Pero ¿desde cuando una falda
es un chaleco antibalas?
 

Todo importa poco
en la trompada que se viene
si el San Jorge esperado
hijo de patriarcado, sano
se enoja por que vos
muñeca de su placer
no hacés lo que él desea.

Lo se: nos enseñaron a querer
estar rosa en el castillo
esperar el príncipe
y respetar al rey
pero ojala
ninguna mas espere
hasta aprender a los golpes
a escapar de san jorges
para ponerse en la piel
de las otras víctimas
de la violencia de género.

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