Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

lunes, 14 de noviembre de 2011

La Secta del Verde Botella.

Chupa a las víctimas en Cañada y Bulevard
muestra preferencia por los niños
pletóricos estudiantes de la zona:
vemos sus brazos jóvenes
aferrados a los troncos de las tipas.
Las ofrendas semisólidas adornan los santuarios
¿Qué pedidos tendrán las oraciones
brotadas desde adentro de las tripas?
El culto al árbol
llega montado en el último chancho
del monte de la mas simple Venus
animal sobreviviente
como las cucarachas y las ratas
a las salsitas de “Che Pelu”.

1 comentario:

  1. No hay caso: la primera lectura, ni muchas veces una segunda, no nos devuelve mucho que digamos de aquellos a los que no hemos leído, frecuentado ni conocemos. Le voy encontrando la vuelta, señorita.

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