Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

sábado, 6 de agosto de 2011

Nevar

A construir muñecos de nieve
aprendemos a través de los inviernos
aunque la dulzura de los copos arrincone al frío
y la belleza de su estructura nos conmueva
sobre el hielo crece musgo, tundra

si hasta la zanahoria esta muerta
inutil esperar la primavera
centrifugás nevándote.

1 comentario:

  1. Cierto, aprendemos en los inviernos y es la cálida primavera la que nos consuela. No creo que sea inútil esperarla.

    Ella dice que escribe y... escribe muy bien.
    Felicidades por tu blog.

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