Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

lunes, 1 de noviembre de 2010

Saliva en chimangos

Hablar a los grandes niños/con intentos metafóricos /sugerir surcos abiertos/digo, sugerir posibilidades /para la imaginacion /de los niños grandes/es como creer en la plataforma electoral/del partido del gobierno / ¡perdón, qué costumbre!/ quiero decir que es una pérdida de tiempo.

diremos entonces: /la naturaleza es un mecanismo/que quizas te atrapa y limita/ tanto como el social/ pero en ése mismo mecanismo natural o social/ los engranajes pueden ser movidos/ de manera tal /que otras posibilidades/queden al alcance de tu mano/ en el cantero de la vereda.

Los grandes niños requieren una explicación sustantiva/sobre las posibilidades adjetivas/
quizas sobran los intentos metáforicos/quizás sobran las palabras/quizás la propuesta superadora sea/ ya lo saben los pedagogas/ inverboalizar esa saliva/ sobre su cuerpo imaginario

y lubricar profundamente los candados.

3 comentarios:

  1. El mundo es muy infantil. Los adultos lo son. Y en su mayoría estúpidamente infantiles, aunque no lo quieran reconocer, porque la estupidez es hermana de la obcecación.
    Opino que hacen mejor -los adultos- en liberarse de los prejuicios que les dan sus presunciones de razón y su impureza. Pueden lograrlo fijándose en algunos comportamientos de los niños -de los niños pequeños- y aprendiendo alguna cosa de ellos. Pero bueno, que cada uno haga lo que vea. Y el que no vea nada que no aprenda. Un saludo.

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  2. uN excelente texto y sí, tal vez para los grandes niños sobren las palabras, porque tienen ojos que miran más allá de las cosas y a los adultos la mirada se nos achina cada vez más.

    Lily

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  3. un saludo, Adolfo.
    eso, Lily. eso mismo.

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