(un poema pedagógico, con Makarenko, Viglietti y el
amigo Fer)
La fábula de la papada presenta a un títere
gatito mimoso del poder monopólico
en la práctica quema la libertad unívoca:
lo único libre es el botín del mercado tétrico
¿los empresarios? ¡Felices con las estadísticas!
Sólo quedan las cáscaras para las libélulas,
y ¿los políticos? ¡Felices con las estadísticas!
los ídolos de los ricos, en éxtasis
abro paréntesis
porque existen ¡Sí, existen! los políticos pobres
trabajadoras de la política
tantos otros y otras, ¡como nosotras!
cierro paréntesis
los políticos de los ricos, decía,
gritan libertades místicas
como si fuera un éxito el zángano libertario
otro paréntesis:
los políticos de los ricos
como artífices de la lógica automática
de república liberal y consumo democrático,
crean un hegemónico consenso
anónimo bajo los mouses orgásmicos.
Fue largo pero necesario ese paréntesis
cierra, sigo:
contaba que, en esta fábula, el títere
trae más catástrofes para las libélulas
al títere le da lo mismo el pueblo agónico
cayéndose a niveles paupérrimos,
luciérnagas acribilladas por los ejércitos
donde los famélicos desbordan cárceles
máquina injusta. Hambre de las compañeras.
Hambre. No hay esdrújula en el hambre.
Místicas retóricas épicas
Existimos otres magníficas, nosotras
Libélulas tábanos mariposas
Imaginamos el tÓn ton/ton de lo esdrújulo
que altera el ritmo de los escépticos:
el acento no carece de signo ideológico.
El burócrata sindical ocupa un protagónico
cómplice de los millonarios y del títere
enérgico traidor oculto tras la máscara
de trabajador, es un funcional policíaco
regala hasta el oxígeno de las águilas
deja huérfana la melodía de la música
entrega los métodos de las libélulas
energúmeno del poder económico
cobra en la nómina de la cúpula.
Crónica de la traición anunciada,
las libélulas lo piensan entre nubes de pólvora
el acento ostenta signo ideológico.
Cárcel o bala de la patria fascista
¿llorás en la patria de los lamentos?
Acá se abre otro paréntesis
No existe esdrújulo en los neonazis. A los
traidores y fascistas convencidos ni agua ni melodía, aunque me arruine el
poema. Punto y aparte.
Síncope liberal de los ricos
liberales zánganos teclean en la máquina
“van a correr, zurdos”
pero en el acústico explotan en lágrimas
el libertario corre, corre, corre corazón
cuando laburantes físicos en marcha física
en el éxtasis de defensa del sueldo último
clavan al ángulo los unísonos gargajos
un reiki inalámbrico de puteadas.
Siempre enamorada de la patria
¿será un amor platónico o será un goce?
¿le lamés lo recóndito a la patria?
¿bandera celeste de la patria que te coge?
¿le hacés el orto, le das besitos, la ponés en
cuatro,
en ocho, en la década ganada?
La tilde tampoco carece de signo ideológico
es gran obstáculo para la esdrújula
la cópula del capital y del trabajo
ese acento en el capital
y tilde en el trabajo.
En cambio, pretendo lo magnífico
la gramática de las esdrújulas.
Esdrújulas fantásticamente animales
en lo heterogéneo de los relámpagos
el acento y la tilde homogéneos,
la manada sin majada y con cencerros
la esdrújula pechando al romántico.
Con la épica de las fuerzas del suelo
un club simpático con les laburantes
en lo heterogéneo de los relámpagos
el esdrújulo pechando a la mística
el acento y la tilde homogéneos.
Amistad de los árboles con las fábricas
máquina de un cuerpo epistémica
en lo heterogéneo de los relámpagos
la esdrújula pechando al escéptico
el acento y la tilde homogéneos.
Le esdrújulo pechando científiques
semántica de la olla y pañal estratégico
en lo heterogéneo de los relámpagos
la química de la potencia física
el acento y la tilde homogéneos.
Tras el títere montado en helicóptero
la tónica aguda se va alejando del prólogo
construimos un artefacto recíprocos
sin órganos y con mucho carne
se alzan utópico, pero decididamente
enraizados en el terruño.