Ojalá fijáramos la brisa, o quedara grabada la emoción, o hubiéramos podido sujetar la luz a la palabra; pero luz, emoción, brisa se acurrucan apenas a los pies del poema, besan su frente y enseguida rompen sus lazos, libres. Quedan las huellas que la poesía nos lega cuando camina sobre la disímil materialidad del lenguaje. Nosotros, apalabrados, seguiremos en un viaje vital dentro de la certidumbre de aquello que nos elude. El tiempo se encargará de lo que quede

lunes, 27 de diciembre de 2010

la generosidad de irse


tras correr la maratón
el pecho agitado empuja la cinta 
donde todo termina
y con ésa misma tijera 
inaugura las puertas abiertas
a otras moradas

cuando me sienta llegando
dejaré cebado el mate
que a mi mas me gusta
con la temperatura adecuada
para atemperar el invierno
pero me llevo 
el péndulo del deseo
que sigue las curvas
de los cuerpos nuevos


llevate
este placer por donde caminamos
y envolvelo en una camisa 
y atalo con tu corbata
y dejalo listo en la puerta
del edificio de acero.


no lo quiero despertar
con otras manos.

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